ENEMIGO # 1: La indiferencia y el abandono médico 

Empecemos con mi ENEMIGO # 1.

Los médicos de antes se comprometían con los pacientes, quienes antes que pacientes eran considerados personas. Existen condiciones médicas que no requieren un mayor grado de compromiso por parte del médico. Una gastroenteritis viral (diarrea común), una simple rinofaringitis (la llamada gripe o resfriado común) o una apendicitis son entidades que se resuelven con una intervención médica relativamente sencilla y no requieren un seguimiento o acompañamiento médico posterior; siempre y cuando no se hayan presentado complicaciones.

No obstante existen algunos trastornos que son bizarros, difíciles de diagnosticar, o para los cuales no se cuenta con un tratamiento efectivo, y éstos suelen ser los casos en los que las personas son abandonadas por los médicos. Es de aclarar que ese abandono no siempre es por la actitud del médico, sino que en algunas ocasiones se presenta por la misma naturaleza del sistema de salud.

El abandono por culpa del sistema de salud

  1. En relación al sistema, la rotación constante de los profesionales de salud hace que sea difícil, si no imposible, que un caso clínico sea seguido por un mismo médico. Algunas instituciones cambian constantemente al médico de horario o sitio de atención, de manera que cada que un paciente pide una cita se la dan con un profesional diferente.
  2. La mala remuneración del profesional de la salud hace que constantemente estén buscando trabajos mejor pagos o con mejores condiciones favoreciendo la pérdida de seguimiento de los pacientes por un mismo médico.

El abandono por parte del médico

wp-1477706789430.jpgLa indiferencia frente al sufrimiento humano no siempre se da como consecuencia del contexto del sistema de salud, en muchos casos es la actitud del mismo médico.

Existen síntomas y motivos de consulta que por su naturaleza y por la incontable cantidad de enfermedades que suelen causarlos, resultan convirtiéndose en una situación incómoda y  frustrante para el médico que enfrenta el reto diagnóstico. Recuerdo un artículo que leí hace algún tiempo sobre vértigo que empezaba así:

“Hay pocos médicos dedicados a su profesión que no experimenten una leve opresión del espíritu al saber que la molestia que sufre su enfermo es vértigo”.

Este síntoma es un ejemplo típico de lo que estoy diciendo; cuando la queja del paciente es mareo inespecífico aveces resulta muy complicado llegar a un diagnóstico, y suele suceder que un paciente con este padecimiento pasa de especialista en especialista. El médico general sin saber que hacer lo remite al otorrino. Este especialista le dice:

“usted no tiene nada en el oído, vaya al neurólogo”,

va al neurólogo quien después de atenderlo le expresa:

“su sistema neurológico está normal”;

finalmente son remitidos al internista quien concluye que es psicológico, quedando la persona con desconfianza frente al diagnóstico, sintiendo que varios profesionales se “desencartaron” de él y muy probablemente sin lograr una mejoría de su síntoma. Este es un claro de ejemplo de abandono médico, cuando no hay un profesional comprometido con el paciente, capaz de soportar la incertidumbre y la frustración de no tener un diagnóstico específico, pero trabajando por lograrlo y por conseguir un alivio del sufrimiento.

¿Alguna vez has sufrido abandono médico?

enemigo1indiferencia

juanfelipevelasquezmedicogeneralmedellin

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