La causa no conocida de gastritis y reflujo gastro-esofágico

Andrea tiene 28 años y hace unos días llegó a mi consultorio diciéndome que no podía más con la gastritis. Andrea es una mujer que pese a su juventud ha logrado muchas cosas; ella gerencia la distribución de una reconocida marca de jeans, es asesora de mercadeo para varias empresas del sector textil. Tiene una pequeña de 4 años, Sofía, y vive con Jhon, el esposo al que ama, pero con el que desde hace unos meses viene presentando dificultades de pareja. NOTA IMPORTANTE: No se preocupen, son nombres falsos, nunca revelo información de un paciente.

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Volviendo al tema de nuestro interés, Andrea empezó manifestando que consultaba porque desde hace aproximadamente 9 meses venía presentando dolor tipo ardor en la parte superior y central del abdomen, distensión abdominal, náuseas y sensación constante de “agrieras” (reflujo gástrico), síntomas que se presentaban principalmente en las mañanas y después de ingerir algunos alimentos.

Me indicó que había consultado con el médico general en su EPS quien inicialmente le recomendó omeprazol 20mg en ayunas. Me juró que se tomó “esa mierda” por 3 meses; bueno, aclaro que esas fueron las palabras que ella utilizó; resultó ser tan burda para hablar como yo.

Al no mejorar tomando el primer medicamento fue remitida al internista quien le preguntó sobre sus hábitos de alimentación y le hizo saber que a pesar de que había tomado la medicación de forma juiciosa no estaba llevando una dieta que favoreciera su mejoría. Andrea indignada dijo que el médico general nunca le había dado recomendaciones nutricionales, que solo le dijo que se tomara el medicamento. Ella estaba irritada porque el internista no le mandó una endoscopia y solo le indicó que mejorara su alimentación y empezara a tomar 40mg diarios de esomeprazol en ayunas en lugar del omeprazol.

—Bueno, por lo menos el hijueputa del internista me mandó un medicamento mejor— continuó relatando Andrea.

—Y, entonces ¿qué hiciste?— le pregunté.

—Pedí una cita con un gastroenterólogo. Me dijeron que era de los mejores.

—¿Qué te recomendó el gastroenterólogo?

Me mandó una endoscopia.

—¿Y?— exclamé para que me ampliara más información.

—Me la hicieron, volví a cita con el gastroenterólogo, me digo que salió gastritis crónica linfocítica, Helicobacter pylori negativo (HP-) y me dijo que continuara con el esomeprazol y me dio una lista de alimentos que no debía consumir. Ahh y también me mandó un medicamento para el reflujo.

—Y eso, ¿hace cuánto fue?

—Hace 1 mes, pero sigo igual. Mejoro 5 días, vuelvo a empeorar, en fin, no se si usted me pueda ayudar— dijo ella mientras me miraba con una expresión de angustia. Prosiguió —hasta el sueño se me está afectando, por las noches me despierto tosiendo con el ácido en la boca, tengo que dormir con un vaso de agua en la mesa de noche. Como si esto fuera poco siento que tengo mal aliento, entonces cuando visito a mis clientes en el día no solamente estoy cansada por no haber dormido sino que también me siento insegura cuando hablo porque me imagino que me están sintiendo mal olor.

Algo clave cuando atiendo alguien con diagnóstico de gastritis y/o reflujo

Continué con la revisión por sistemas preguntándole si presentaba otros síntomas. Me comentó que ocasionalmente le daba dolor de cabeza, le picaban los oídos y desde hace 5 meses se le había exacerbado la rinitis que venía controlada (había tenido gastritis en la infancia). Me dijo que no había presentado otros síntomas. Insistí preguntando por síntomas específicos.

—¿Te ha dado dolor abdominal en sitios diferentes a la parte superior del abdomen?

—De vez en cuando en la parte baja.

—Y ¿cómo es ese dolor?

—Como una presión, pero solo me da cuando me aguanto mucho las ganas de orinar.

—¿Te arde para orinar?

—De vez en cuando.

—Cuando orinas, ¿quedas con ganas?

—Si doctor, ¿cómo lo supo?.

—Te recuerdo que no soy doctor— Le dije, y proseguí: —nunca he hecho un doctorado.

—Bueno, entonces, ¿cómo le digo?

—Felipe; pero sígueme contando. Tu orina, ¿ha tenido mal olor?

—Siiiiii Señor Felipe, siempre la primera orina de la mañana huele mal, pero ¿eso no es normal?

—La mia no huele mal— le contesté.

El examen físico – caso de gastritis

gastritiscausasLo cierto es que la conversación continuó y la examiné; le dolió cuando le palpé la mitad de la parte superior y de la parte baja del abdomen, lo que los médicos llamamos epigastrio e hipogastrio, respectivamente. Ordené realizar un cultivo de orina (urocultivo) y para resumir las cosas, una semana después llegó Andrea a revisión mostrándome un urocultivo que reportaba infección por una bacteria llamada E. coli. Traté la infección con el antibiótico más adecuado según el antibiograma y oh sorpresa; la orina de Andrea dejó de oler feo y la gastritis y el reflujo se fueron para la mierda. Bueno, para que me entiendan, ella se mejoró por completo del ardor en “la boca del estómago” y del reflujo que tanto la aquejaba. Ahhh, también mejoró el mal aliento.

Nota médica: El mal aliento puede ser un síntoma de reflujo gastro-esofágico.

 La causa no conocida de gastritis y reflujo gastro-esofágico (reflujo gástrico – “agrieras”)

Usualmente hemos escuchado que las gastritis y el reflujo son causadas por hábitos inadecuados de la alimentación, consumo de irritantes como gaseosas, alcohol, consumo de cigarrillo, algunas sustancias químicas, infecciones como la producida por Helicobacter pylori, consumo de cáusticos, entre otras. Lo que quiero compartir aquí es un aprendizaje que tuve mucho tiempo después de haberme graduado de la universidad.

Causa no conocida – Gastritis y/o reflujo gástrico mediado por MALT

MALTgastritisResulta que existen unos tejidos en el cuerpo llamados mucosas. Para que hablemos de forma simple: mucosa es toda aquella superficie del cuerpo que está húmeda y en contacto con el medio externo.

Encontramos mucosa en los siguientes órganos y/o sistemas: ojos, nariz, senos paranasales, boca, garganta, esófago (tubería que comunica la boca con el estómago), estómago, intestino grueso y delgado, recto, genitales (pene y vagina), vías urinarias y vías respiratorias (laringe y bronquios).

Fíjese detenidamente y se dará cuenta que cada uno de estos órganos mencionados tienen alguna parte húmeda; es decir, son mucosas.

Ahora bien, las mucosas tienen en su interior células de defensa llamadas tejido linfoide que en medicina se denomina tejido linfoide asociado a mucosas (MALT). Existe un tejido linfoide de la nariz (NALT), otro de los bronquios (BALT), otro del sistema gastrointestinal (GALT), y así sucesivamente.

Lo más importante a tener en cuenta es que todas las mucosas están conectadas gracias a ese tejido linfoide asociado a mucosas MALT. Es decir, cuando se inflama alguna mucosa (por cualquier razón) se pueden inflamar otras mucosas incluso si están alejadas. Por ejemplo, cuando alguien tiene gastritis le pueden arder los ojos; dicho de otra forma, una gastritis puede ser la causante de una conjuntivitis alérgica; o en un caso diferente, una infección urinaria puede generar una inflamación de la mucosa gástrica (gastritis) a distancia como en el caso de Andrea comentado al principio de este escrito.

Por esta razón, siempre que se presenta inflamación en una mucosa el médico debe preguntarse si la inflamación se debe a agresiones directas contra esa mucosa o si se trata de una inflamación mediada por MALT que surge en la inflamación de otra mucosa diferente.

Si usted tiene gastritis, reflujo o colon irritable y tiene problemas en cualquier otra mucosa (ojos, nariz, senos paranasales, sistema respiratorios, sistema urinario o genitales), le recomiendo pedir una cita conmigo.

Bueno, creo que me he extendido bastante pero el tema bien lo merecía. Ya llego 1993 palabras escritas y es justo dejarlos descansar. Cualquier pregunta que tengan no duden en hacérmela escribiendo en los comentarios de este post o a través de mensaje interno en mi página de facebook —> www.facebook.com/juanfelipevelasquezmd

Una vez más se reafirma en mi la idea de que el cuerpo humano funciona como un todo y no como fragmentos separados.

Juan Felipe Velásquez Médico especialista en Medicina General.

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