Los 4 asesinos del sistema de salud Colombiano.

Voy a mostrarles de forma clara y concisa los 4 asesinos del sistema de salud colombiano desde mi perspectiva, no solo como médico de EPS, sino también desde la visión que permite trabajar en auditoría médica, otras funciones administrativas y de atender en consulta médica particular. 

 Aclaración: el orden de los asesinos del sistema de salud colombiano no necesariamente tiene relación con el nivel en que cada uno de dichos actores afectan al sistema. 

ASESINO #1: Los que administran el recurso (Las EPS) 

Las EPS son las empresas que administran el recurso del sistema. Es a quién llega el dinero que usted y yo pagamos cada mes. Ellos están encargados de recibir dinero de todos, sanos y enfermos, para pagar las cuentas originadas en la atención de las personas que tienen algún padecimiento. 

Cuando las EPS administran el recurso de forma ineficiente se convierten en un temido asesino, porque una vez se encuentran en saldo rojo incurren en negación de servicios a los usuarios y dejan de pagar a las clínicas u hospitales que atienden a sus afiliados, llevando a que dichas clínicas y hospitales no puedan seguir prestando atención. 

En muchos casos esa mala administración del recurso está ligada a conductas delictivas. ¿Cómo? 

Suponga que un directivo de la EPS le dice a uno de sus amigotes que “monte” una clínica o cualquier otra entidad que preste servicios de salud. Entre el directivo de la EPS y su amigote hacen un contrato y acuerdan unos altos precios en los servicios. para tener una rentabilidad desproporcionada y poder repartir la tajada entre los dos. Muy “bueno” el negocio; ¿no? 

Perdonen lo simplista de la descripción, pero me gusta decir las cosas para que me entienda todo tipo de persona. 

ASESINO # 2: Los profesionales de la salud (Médicos) 

El médico puede convertirse en asesino del sistema de salud colombiano de múltiples formas. Veamos: 

1. Cuando no es idóneo técnicamente: 

Para que me entienda este punto les pondré un ejemplo. Imagine que un joven de 22 años, Mateo, consulta al médico de su EPS por presentar ardor en el estómago. El médico le diagnostica “gastritis” y le hace una fórmula de esomeprazol para que lo tome durante 3 meses.  

El paciente regresa 20 días después manifestando que no ha mejorado; el médico piensa que falló el tratamiento y le “manda” una endoscopia digestiva. Le hacen el examen a Mateo que reporta gastritis erosiva y Helicobacter pylori negativo.  

El médico revisa el examen y ordena tratamiento con pantoprazol; un medicamento que es unas 5 veces más costoso que el esomeprazol, y unas 10 veces más caro que el omeprazol. Mateo realiza el tratamiento según lo indicado y regresa a los 30 días porque “no aguanta más el dolor”.  

El médico preocupado remite al paciente al médico internista, el cual solicita prueba de aliento para detectar Helicobacter pylori y sale negativo. El paciente vuelve a donde su médico general a exigirle que lo remita al gastroenterólogo.  

Por fin llega a donde el gastroenterólogo quien lo interroga en relación a sus hábitos y descubre que Mateo consume licor cada 8 días hasta la embriaguez, y como si fuera poco es fumador pesado.  

Este especialista le explica que ningún medicamento le servirá hasta que no cambie estos hábitos dañino. Mateo comprende, cambia sus hábitos y por fin mejora. 

Este paciente NUNCA NECESITÓ UNA AYUDA DIAGNÓSTICA; ni una endoscopia, ni una prueba de aliento. Este paciente lo único que necesitaba era un buen interrogatorio dirigido a encontrar posibles causas de su gastritis, pero a estas alturas ya se gastaron recursos inútilmente.  

Los defensores del “diablo” dirán que en 20 minutos no alcanza el tiempo para preguntarle al paciente. Ante esto tengo que decir que en la mayoría de los casos SI ES POSIBLE preguntarle más al usuario. Lastimosamente cuando ser revisa en una EPS el tiempo promedio de consulta médica, con frecuencia suele estar alrededor de 17 minutos. Las cifras hablan claro. 

A propósito del tema de los “exámenes”; mucha gente piensa que lo más importante para hacer un diagnóstico son las ayudas diagnósticas. En realidad lo más importante para hacer un diagnóstico es un correcto interrogatorio. Si un médico después de interrogar al paciente no tiene en mente un par de diagnósticos muy probables, perdió el tiempo y es mejor que siga preguntando en lugar de pararse a examinar o mandar exámenes.  

Tanto examen físico como ayudas diagnósticas tienen como objetivo confirmar o descartar las sospechas diagnósticas a las que llega el médico a través del interrogatorio. Tal es el caso que acabo de mencionar, en el cual el médico no fue idóneo técnicamente hablando.  

2. Cuando no tiene un real interés por la salud de las personas que atiende:

Son los que yo llamo “Médicos evacuadores de listas de pacientes”. Solo les interesa desocupar una lista de usuarios para poderse ir a casa y cobrar a fin de mes. Mientras más rápido se des-encartan de un paciente, mejor. 

Haciendo auditoría he conocido médicos (no solo uno) que solicitan sistemáticamente a todos los pacientes el “combo de exámenes”: hemograma, glucosa y uroanálisis sin importar cuál fue el motivo de consulta. Son esos mismos médicos que, teniendo 20 minutos para atender, terminan a los 14 o 15 minutos. Su objetivo es “deshacerse” del paciente lo más pronto posible. Por supuesto este usuario consultará nuevamente para que le interpreten los resultados y en la mayoría de los casos los exámenes solicitados no aportarán absolutamente nada en el diagnóstico ni en el tratamiento, cuando posiblemente el caso pudo haberse resuelto desde la primera consulta.  

3. Cuando el médico es temeroso: 

Volvamos al caso de la gastritis. Imaginemos un paciente de 52 años (Matilde) que consulta al médico porque desde hace dos meses le arde la boca del estómago, ha perdido peso y está haciendo popó de color negro. 

El médico con miedo a que le llamen la atención desde la EPS, no le manda la endoscopia a Matilde y la saca del consultorio con omeprazol y buscapina. Matilde probablemente tiene un cáncer gástrico y podrá pasar uno o dos meses más antes de que se haga el diagnóstico y se empiece el tratamiento. Ese médico no solo es asesino del sistema sino asesino del usuario (homicidio culposo – homicidio involuntario). 

ASESINO # 3: Los usuarios (pacientes) 

Los usuarios del sistema no se quedan atrás. Miremos 3 formas en la que los mismos pacientes son los que desangran el sistema. 

1. Inasistencia a las citas. 

Parte de mi tiempo trabajo en una IPS, en donde hemos tenido días de inasistencia de hasta el 25%. Esto quiere decir que, de 100 citas asignadas faltan 25 pacientes. Son por supuesto 25 pacientes que pedirán una nueva cita y otros 25 que se pudieron haber quedado sin una atención oportuna. Esos 25 usuarios son a su vez asesinos del sistema. 

2. Exigencia de ayudas diagnósticas, procedimientos o tratamientos innecesarios. 

Suponga que Mateo, el joven mencionado en el primer caso de gastritis, llega a donde el médico de forma demandante e intimidante exigiéndole que “le mande una endoscopia”, porque desde su ignorancia alega que “le tienen que descartar un cáncer”. Muchos médicos accederán a ese tipo de pretensiones para evitar que el usuario les haga, literalmente hablando un escándalo en pleno consultorio, ponga quejas en la coordinación médica o llegue incluso a entablar acciones de tutela. Existen personas que son capaces de exigir ayudas diagnósticas aun cuando se les explica de forma clara que ese examen no contribuirá en nada a su diagnóstico o tratamiento. 

Créanme que son muchos los casos en los que los pacientes exigen la realización de ayudas diagnósticas o la prescripción de medicamentos que en realidad no necesitan. 

Hace unos 6 años me enteré de un caso a propósito de esto que hablamos. Se trataba de un hombre de 82 años quien consultaba persistentemente en la EPS por dos motivos: 1. Dolor en la cadera derecha y 2. Impotencia sexual. 

El dolor de cadera era causado por una avanzada artrosis, para la cual el ortopedista de la EPS proponía un reemplazo total de cadera (una prótesis). En relación a la impotencia sexual el urólogo le había ordenado varios medicamentos sin tener éxito con ninguno de ellos. El hecho es que el paciente finalmente interpuso una acción de tutela para que la EPS le realizara una prótesis de pene. Si señores, así como lo oyen. En ningún momento le interesó pedir una prótesis de cadera, solo le interesaba la prótesis de pene. Este relato continúa más adelante. 

3. Evidentes fraudes: 

Paciente de 52 años, diabético que requiere insulina como parte de su tratamiento. No se aplica la insulina y cada vez que va a consulta médica lógicamente le encuentran su nivel de azúcar descontrolado y el médico decide aumentar la dosis de insulina. Esto sucede una y otra vez hasta llegar al punto en el cual la EPS le entrega al paciente una gran cantidad de insulina mes a mes. 

No sé cómo se enteraron de esto, no tengo ni idea. El caso es que en la EPS descubrieron que el paciente estaba vendiendo la insulina a una farmacia de barrio. Cada quien puede sacar su propia conclusión. 

ASESINO # 4: Los Jueces 

¿Recuerdan el viejito que “entuteló” a la EPS para que le dieran una prótesis de pene? Pues resulta el que HP Juez, y digo HP no precisamente porque se llame Horacio Pérez, falló la tutela a favor del paciente, obligando a la EPS a dejarle al viejito el pipí duro. 

Así mismo algunos jueces fallan diariamente tutelas a favor de los usuarios que piden elementos suntuarios como tohallas higiénicas, un ascensor dentro de la casa del paciente, paños húmedos para desmaquillar, terapias con perros o caballos, entre otros. 

Muchas personas dirán que “para eso pagan una EPS bien cara”. La verdad es que estas personas hablan desde la ignorancia, desconociendo que nuestro sistema de salud en Colombia se trata de un sistema con recursos finitos, recursos que en algún punto serán insuficientes para cubrir las verdaderas necesidades en salud de sus afiliados, todo por decisiones irracionales y delincuenciales de los jueces de nuestro país. 

Lo que yo pienso…

Yo pienso que todos los actores del sistema de salud colombiano somos de alguna forma co-responsables de que este sistema sea una “puta mierda”. Por supuesto que la mayoría de las personas son honradas y asumen con responsabilidad su papel dentro del sistema, pero no podemos negar que en Colombia vivimos en medio de una cultura corrupta en todos los niveles. No son solo los políticos, no son solo los narcotraficantes famosos. Desde el que se cree “muy vivo y astuto” porque le quita el puesto a otro en una fila, hasta directivos de empresa que hacen acuerdos para manipular los precios de un producto, tal como sucedió en el conocido cartel del papel higiénico. 

Dudo que nuestro sistema de salud, e incluso nuestro país, sean viables. Una sociedad en la que sus miembros ven los actos corruptos como muestra de “inteligencia y astucia”, de ninguna manera será viable. 

Juan Felipe Velásquez Jaramillo.

Médico

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